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2 de marzo de 2024 Por Fernando Sancho 0

El WRC abandona la hibridación de sus ‘Rally1’: la rentabilidad ganó a la sostenibilidad


Los ‘Rally1’ no tendrán sistema híbrido en 2025 y su precio se limitará de cara a la temporada 2026.

La FIA y el promotor del WRC dan un giro rotundo al a estrategia deportiva, técnica y comercial del Mundial de Rallies. Los vehiculos ‘Rally1’ perderán su parte híbrida buscando limitar el precio de estos coches.

La era híbrida del WRC tiene fecha de caducidad. Y no por la adopción de una tecnología más moderna. Los ‘Rally1’ no serán eléctricos ni funcionarán con hidrógeno, sino que se da un paso atrás para volver a tener vehículos propulsados por un motor 1.6 turbo de combustión, eso sí, con combustible 100% sostenible. El elevado precio de la hibridación de los ‘Rally1’ y la falta de respuesta de nuevos fabricantes cortan de raíz una normativa técnica prevista a cinco años y que sólo va a durar tres.

La FIA y el promotor del WRC no han logrado su objetivo con la llegada de la tecnología híbrida al Mundial de Rallies. La normativa técnica que se instauró en 2022 tendrá su punto y final al cierre de la presente temporada, en la que incluso los ‘Rally1’ pueden componer sin tener el componente híbrido estándar a costa de no puntuar en la clasificación de constructores. Todos los ‘Rally1’ presentarán esta configuración no híbrida en 2025 tras lo que se puede considerar un enorme fracaso de la normativa híbrida.

El coste de un ‘Rally1’ híbrido supera el millón de euros, lo que hace imposible que la inversión de un fabricante en el WRC sea rentable

Al final, las cifras hablan por si mismas. Toyota, Hyundai y Ford son los tres fabricantes que dan vida a la clase reina del WRC, mismos tres que había antes del inicio de la era híbrida. Ninguna marca nueva se ha sentido atraído por la tecnología propuesta por la FIA y el promotor del WRC, a lo que hay que sumar que el precio de cada ‘Rally1’ se ha disparado hasta alcanzar el millón de euros por unidad.

No es de extrañar con estas cifras que en una lista de inscritos estándar de cualquier prueba del WRC no haya más de ocho o nueve ‘Rally1’ a sumar con las tres unidades que alinea Toyota y Hyundai y las dos que pone en liza M-Sport, a los que de forma puntual se puede sumar algún ‘Rally1’ híbrido extra si a bien lo tienen los habituales ‘Gentleman Drivers’, como puede ser Lorenzo Bertelli o Jourdan Serderidis.

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Los ‘Rally1’ de 2025

Los nuevos -viejos- ‘Rally1’ que competirán en el WRC en 2025 contarán únicamente, como ya hemos dicho, con un motor 1.6 Turbo que con una potencia de 330 CV gracias al uso de un combustible 100% sostenible. Por su parte, el sistema híbrido de control de 100 kW que ahora equipan pasará a mejor vida, por lo que los ‘Rally1’ ya no podrán alcanzar los picos de potencia de hasta 500 CV que ahora registran.

También está previsto reducir el tamaño del restrictor de aire de los vehículos, así como la aerodinámica con el fin de hacer de estos coches más simples y económicos. De cara a 2025, el coste de cada ‘Rally1’ bajará ya de por sí unos 150.000 euros al eliminar la parte híbrida del motor, un ahorro que en esta nueva y forzada estrategia de la FIA y del promotor del WRC se antoja a ojos vista insuficiente.

El precio de cada ‘Rally1’ híbrido roza el millón de euros, cifra demasiado alta para las pretensiones de los fabricantes.

Rentabilidad vs. sostenibilidad

De cara a 2026, los ‘Rally1’ deberán tener un precio máximo que no debe sobrepasar los 400.000 euros, cifra que es la mitad de la actual dejando a un lado el sistema híbrido. Un gran cambio que promete agitar el Mundial de Rallies, pero que también debería salvar las cuentas de los fabricantes presentes en el WRC y que han tenido que recurrir a los vehículos ‘Rally2’ como fuente de ingresos compensatoria a través de sus programas ‘carreras-cliente’.

Lo que está claro que el WRC no es escenario para los sistemas híbridos y es precisamente en el espejo de los ‘Rally2’ donde pretende mirarse. Vehículos más cercanos a los coches de serie, sin grandes estridencias mecánicas ni aerodinámicas y con un precio mucho más contenido. Eso significa que el WRC se aparta de la línea que marca la industria automotriz, aunque quizá por ser una categoría tan específica es justo lo que necesita.

Los ‘Rally1’ no tendrán sistema híbrido en 2025 y su precio se limitará de cara a la temporada 2026.
La FIA y el promotor del WRC dan un giro rotundo al a estrategia deportiva, técnica y comercial del Mundial de Rallies. Los vehiculos ‘Rally1’ perderán su parte híbrida buscando limitar el precio de estos coches.La era híbrida del WRC tiene fecha de caducidad. Y no por la adopción de una tecnología más moderna. Los ‘Rally1’ no serán eléctricos ni funcionarán con hidrógeno, sino que se da un paso atrás para volver a tener vehículos propulsados por un motor 1.6 turbo de combustión, eso sí, con combustible 100% sostenible. El elevado precio de la hibridación de los ‘Rally1’ y la falta de respuesta de nuevos fabricantes cortan de raíz una normativa técnica prevista a cinco años y que sólo va a durar tres.La FIA y el promotor del WRC no han logrado su objetivo con la llegada de la tecnología híbrida al Mundial de Rallies. La normativa técnica que se instauró en 2022 tendrá su punto y final al cierre de la presente temporada, en la que incluso los ‘Rally1’ pueden componer sin tener el componente híbrido estándar a costa de no puntuar en la clasificación de constructores. Todos los ‘Rally1’ presentarán esta configuración no híbrida en 2025 tras lo que se puede considerar un enorme fracaso de la normativa híbrida.El coste de un ‘Rally1’ híbrido supera el millón de euros, lo que hace imposible que la inversión de un fabricante en el WRC sea rentableAl final, las cifras hablan por si mismas. Toyota, Hyundai y Ford son los tres fabricantes que dan vida a la clase reina del WRC, mismos tres que había antes del inicio de la era híbrida. Ninguna marca nueva se ha sentido atraído por la tecnología propuesta por la FIA y el promotor del WRC, a lo que hay que sumar que el precio de cada ‘Rally1’ se ha disparado hasta alcanzar el millón de euros por unidad.No es de extrañar con estas cifras que en una lista de inscritos estándar de cualquier prueba del WRC no haya más de ocho o nueve ‘Rally1’ a sumar con las tres unidades que alinea Toyota y Hyundai y las dos que pone en liza M-Sport, a los que de forma puntual se puede sumar algún ‘Rally1’ híbrido extra si a bien lo tienen los habituales ‘Gentleman Drivers’, como puede ser Lorenzo Bertelli o Jourdan Serderidis.
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Los ‘Rally1’ de 2025Los nuevos -viejos- ‘Rally1’ que competirán en el WRC en 2025 contarán únicamente, como ya hemos dicho, con un motor 1.6 Turbo que con una potencia de 330 CV gracias al uso de un combustible 100% sostenible. Por su parte, el sistema híbrido de control de 100 kW que ahora equipan pasará a mejor vida, por lo que los ‘Rally1’ ya no podrán alcanzar los picos de potencia de hasta 500 CV que ahora registran.También está previsto reducir el tamaño del restrictor de aire de los vehículos, así como la aerodinámica con el fin de hacer de estos coches más simples y económicos. De cara a 2025, el coste de cada ‘Rally1’ bajará ya de por sí unos 150.000 euros al eliminar la parte híbrida del motor, un ahorro que en esta nueva y forzada estrategia de la FIA y del promotor del WRC se antoja a ojos vista insuficiente. El precio de cada ‘Rally1’ híbrido roza el millón de euros, cifra demasiado alta para las pretensiones de los fabricantes.Rentabilidad vs. sostenibilidadDe cara a 2026, los ‘Rally1’ deberán tener un precio máximo que no debe sobrepasar los 400.000 euros, cifra que es la mitad de la actual dejando a un lado el sistema híbrido. Un gran cambio que promete agitar el Mundial de Rallies, pero que también debería salvar las cuentas de los fabricantes presentes en el WRC y que han tenido que recurrir a los vehículos ‘Rally2’ como fuente de ingresos compensatoria a través de sus programas ‘carreras-cliente’.Lo que está claro que el WRC no es escenario para los sistemas híbridos y es precisamente en el espejo de los ‘Rally2’ donde pretende mirarse. Vehículos más cercanos a los coches de serie, sin grandes estridencias mecánicas ni aerodinámicas y con un precio mucho más contenido. Eso significa que el WRC se aparta de la línea que marca la industria automotriz, aunque quizá por ser una categoría tan específica es justo lo que necesita. (FUENTE ORIGINAL a un solo click en) —-> Leer más (publicado gracias a) —-> Motor.es