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9 de mayo de 2023 Por Antonio Fernández 0

Un estudio desvela cuál es el mayor riesgo para los fabricantes europeos de automóviles (y España no se libra)



Europa mira con preocupación a China

Los fabricantes europeos de automóviles se enfrentan a un futuro incierto marcado, entre otras cosas, por el ambicioso proceso de cambio al coche eléctrico. Un nuevo estudio desvela cuál es el mayor riesgo para la industria del automóvil en Europa.

El ambicioso proceso de cambio al coche eléctrico en el que se ha embarcado la industria del automóvil en Europa no está exento de peligro. Son muchos los desafíos que deben superarse para completar la hoja de ruta establecida por la Comisión Europea y cuya meta se encuentra en el año 2035. Una fecha que, en términos generales, podemos decir que está a la vuelta de la esquina.

Los grandes colosos de la industria automotriz europea ya han manifestado su disconformidad sobre cómo se ha planteado dicha hoja de ruta. Y es que, antes de que se prohíba la venta de coches (y furgonetas) de gasolina y diésel, habrá unos «objetivos» previos que deben cumplirse y que afectarán de manera importante a la oferta disponible. Sin ir más lejos, la temida normativa Euro 7.





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El principal riesgo para los fabricantes europeos de automóviles

Un nuevo estudio publicado por Allianz Trade deja al descubierto cuál es el principal riesgo para las economías europeas más dependientes de la industria automotriz. Un riesgo cuyo origen está lejos de las fronteras del Viejo Continente. Como cabría esperar, se trata de China. Y más concretamente de los vehículos eléctricos fabricados en China.

De no tomarse ninguna medida al respecto, el incremento de las importaciones de coches eléctricos chinos causará unas pérdidas anuales de 7.000 millones de euros para los fabricantes europeos de cara al año 2030. Según el informe publicado, las autoridades deben afrontar la situación estableciendo aranceles recíprocos sobre los automóviles llegados desde el lejano país asiático.

También se debe incentivar el desarrollo de materiales y tecnologías de baterías para vehículos eléctricos y, curiosamente, abrir la puerta a que los fabricantes chinos puedan establecerse en suelo europeo para poner en marcha centros de producción de vehículos. Dicho estudio se hace eco de una advertencia realizada por Carlos Tavares, CEO de Stellantis, quién aseguró que la industria automotriz europea enfrenta una «pelea terrible» con los importadores chinos.





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La doble amenaza para los fabricantes europeos de automóviles

El informe también apunta a una doble amenaza que se está pasando por alto. Y es que no solo se presentan desafíos en suelo europeo. Los fabricantes europeos de automóviles establecidos en China están viendo como empresas locales incrementan su cuota de mercado. Un número creciente del público chino se decanta por marcas patrias frente a compañías extranjeras.

Los países europeos en los que la industria automotriz tiene un mayor peso en el PIB (Producto Interior Bruto) sufrirán un mayor golpe si el coche chino sigue aumentando su cuota de mercado en Europa. «Las economías dependientes de la automoción de Alemania, Eslovaquia y la República Checa podrían enfrentar un golpe aún mayor de entre el 0,3 y el 0,4% del PIB. El desafío chino para la industria automotriz europea. Hay mucho en juego para la industria automotriz de Europa: cuatro de cada cinco automóviles vendidos en Europa se ensamblan localmente», advierte el informe.

España es uno de los principales fabricantes de automóviles en Europa y, por lo tanto, no es ajena a estos desafíos que ya se vislumbran en el horizonte. Algunos de los coches eléctricos y/o electrificados más vendidos en el territorio europeo lucen el sello «Made in Spain». El Opel Corsa-e y el Ford Kuga son algunos ejemplos.

Europa mira con preocupación a ChinaLos fabricantes europeos de automóviles se enfrentan a un futuro incierto marcado, entre otras cosas, por el ambicioso proceso de cambio al coche eléctrico. Un nuevo estudio desvela cuál es el mayor riesgo para la industria del automóvil en Europa.El ambicioso proceso de cambio al coche eléctrico en el que se ha embarcado la industria del automóvil en Europa no está exento de peligro. Son muchos los desafíos que deben superarse para completar la hoja de ruta establecida por la Comisión Europea y cuya meta se encuentra en el año 2035. Una fecha que, en términos generales, podemos decir que está a la vuelta de la esquina.Los grandes colosos de la industria automotriz europea ya han manifestado su disconformidad sobre cómo se ha planteado dicha hoja de ruta. Y es que, antes de que se prohíba la venta de coches (y furgonetas) de gasolina y diésel, habrá unos «objetivos» previos que deben cumplirse y que afectarán de manera importante a la oferta disponible. Sin ir más lejos, la temida normativa Euro 7.

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